Cuando tu pareja y tú decidís poner fin a vuestro matrimonio de mutuo acuerdo, la ley os obliga a presentar, junto con la demanda de divorcio, separación o nulidad, una propuesta de convenio regulador. Se trata de un contrato que contiene un conjunto de acuerdos que regulan las futuras relaciones económicas y paterno-filiales entre vosotros. Pero, ¿qué cláusulas debe contener el convenio regulador? Y por qué es tan importante que este documento sea redactado por un profesional del derecho experto en la materia?    

 

CONTENIDO MÍNIMO PERO ILIMITADO

No existe limitación alguna en cuanto a los acuerdos que podéis incluir en el convenio regulador, pero sí hay un contenido mínimo obligatorio que debéis tener en cuenta. Es decir, por un lado cabe introducir todo aquello que vosotros consideráis necesario regular en función de vuestras circunstancias particulares – he visto acuerdos determinando con quién vivirían las mascotas – pero por otro lado, el convenio debe al menos regular los siguientes puntos:

  1. El cuidado de los hijos sujetos a la patria potestad y el ejercicio de ésta. Aunque no es posible renunciar a la titularidad de la patria potestad, sí cabe pactar si la patria potestad será ejercida de forma conjunta y compartida por vosotros (que viene siendo lo habitual), o por uno solo de los progenitores con el consentimiento del otro. En cualquier caso conviene incluir en el convenio una cláusula que determine qué decisiones constituyen actos de ejercicio extraordinario de la patria potestad y requieren por tanto el consentimiento de ambos padres, como puede ser por ejemplo la elección del colegio, o la participación en celebraciones religiosas, y cuáles son actos de ejercicio ordinario de la patria potestad. Estos últimos el progenitor custodio los puede realizar de forma unilateral y sin previa consulta en casos de urgencia entre otros.
  2. El régimen de comunicación y estancia de los hijos con el progenitor que no viva habitualmente con ellos, en su caso. El popularmente llamado “régimen de visitas” debe ser establecido cuando no habéis acordado una custodia compartida, y ser siempre adaptado a la edad y circunstancias concretas de vuestros hijos. Un niño lactante o de corta edad no puede tener el mismo régimen que uno de 12 años. También conviene dejar claro cuándo y cómo podéis comunicaros con los niños en el periodo que no estén con uno de vosotros, para evitar no poder relacionaros con ellos durante estos periodos.
  3. La atribución de la guarda y custodia de los hijos menores. Debéis optar por el tipo de custodia que mejor se adecúa a vuestra familia en particular y que sea factible en la práctica diaria. Tened especialmente en cuenta que la modalidad elegida resulte en beneficio de vuestros hijos ya que según la jurisprudencia el interés de los hijos está por encima de cualquier otra consideración, y si no se cumple este requisito no pasará el control judicial. Podéis escoger entre los 4 siguientes tipos de guarda y custodia, siendo los dos primeros los más habituales:

(i) Guarda y custodia ejercida en exclusiva por uno de los progenitores.

(ii) Guarda y custodia ejercida de forma compartida por ambos progenitores.

(iii) Guarda y custodia repartida, quedando cada hijo con uno de los progenitores.

(iv) Guarda y custodia ejercida por un tercero.

  1. El régimen de visitas y comunicación de los nietos con sus abuelos. Si lo consideráis necesario, la ley contempla la posibilidad de incluir en el convenio un régimen de visitas y estancias para vuestros hijos con sus respectivos abuelos.
  2. La atribución del uso de la vivienda y ajuar familiar. En cuanto a este extremo, disponéis de un abanico muy amplio de posibilidades; la venta de la casa, el uso alternativo o exclusivo, incluir una limitación temporal, etc. En principio podéis pactar lo que estiméis oportuno siempre y cuando, insisto nuevamente, lo acordado sea en beneficio de vuestros hijos o del progenitor más necesitado de protección, pensad por ejemplo en el caso de que uno de vosotros no tuviera ingreso alguno.
  3. La contribución a las cargas del matrimonio y alimentos. Este punto igualmente se establece en función de las circunstancias de vuestra familia en concreto. Aunque existen unas tablas que os pueden ayudar a calcular las pensiones, estas tablas tienen solamente carácter orientativo y debéis saber que el juzgado no siempre las sigue. No obstante, son un buen punto de partida. Aquí es importante especificar muy detalladamente qué se consideran gastos extraordinarios, así como la proporción que cada padre debe abonar en concepto de dichos gastos no cotidianos, pues este tema suele generar graves motivos de desencuentro entre los padres. Haced un listado a modo de inventario de todos los gastos de los niños; desde las actividades extraescolares hasta los gastos médicos, vestimenta, guardería, cumpleaños… Sacarse el carnet de conducir porque tu hijo quiere ser taxista no tendrá la misma calificación que obtenerlo simplemente porque haya cumplido los 18 años sin estar trabajando.
  4. La liquidación del régimen económico del matrimonio. La ley no os obliga a realizar la liquidación de vuestro régimen económico en el convenio regulador, pero es recomendable: pues por un lado se evitan muchos gastos posteriores (notariales o judiciales), y por otro podéis disfrutar de exenciones de pago de determinados impuestos tales como el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.
  5. La pensión que correspondiera satisfacer a uno de los cónyuges. Podéis acordar una pensión compensatoria de carácter temporal, por tiempo indefinido o consistiendo en el pago de una prestación única. No es obligatoria, así que también es posible pactar la renuncia.

 

CLÁUSULAS CLARAS Y CERRADAS

Aunque parezca obvio, quiero hacer hincapié en que la redacción de cada una de las estipulaciones debe alejarse de las típicas cláusulas estándar que abundan por internet. Procuremos que cada extremo del convenio sea elaborado lo más cerrado y detalladamente posible, para que no haya lugar a distintas interpretaciones que a su vez son caldo de cultivo de posteriores incumplimientos. A modo de ejemplo recomiendo por tanto especificar los días, horas, y lugares de entrega y recogida de los niños, indicar si puede acudir algún familiar en concreto en lugar del progenitor “a quien toca”, y especificar qué pasos hay que seguir para determinar un gasto extraordinario, su necesidad y el importe. En cuanto a las pensiones, indicar el número de mensualidades, la fecha del primer pago y de la primera actualización, todo ello con el objeto de evitar futuros malentendidos que nos provocarán graves quebraderos de cabeza.

 

APROBACIÓN JUDICIAL NECESARIA

El convenio regulador debe ser aprobado por el juzgado cuando existen hijos, en aras de proteger el interés superior de los menores. Una vez homologado, el convenio queda integrado en la sentencia y os vincula legalmente. ¡Ojo!, aún sin aprobarse el convenio sigue teniendo plena validez respecto de las cláusulas de carácter patrimonial o económico que habéis acordado. No podrá ser modificado salvo cuando se hayan producido alteraciones sustanciales de las circunstancias tenidas en cuenta en el momento de la adopción de las medidas. Dicha modificación habrá de ser iniciada en otro proceso judicial: la modificación de medidas.