El otro día me preguntó un cliente si le podría “conseguir” la custodia compartida de sus hijos, porque la madre no estaba dispuesta a dársela de mutuo acuerdo. El señor en cuestión resultó ser una persona muy ocupada laboralmente que viajaba además a menudo. Ahondando un poco más quedó claro que hubo una gran ausencia de protagonismo en las tareas de cuidado y educación de los niños durante el tiempo que duró el matrimonio, y que lo que realmente deseaba era dejar de pagar la pensión de alimentos. Y claro, para eso no está pensada la custodia compartida.